Encontre este articulo que realmente me abrió mas los ojos y muchas veces pasamos desapercibidos que los niños pueden hacer tanto a su corta edad que puede dejar marcada su vida para seguir sirviendo en su juventud. Desde alli nace el don de servicio a Dios primeramente y luego a la iglesia y a la comunidad. Que Dios nos ilumine de como guiar a los pequeños que Él ha puesto en nuestras manos.
Desde tiempos remotos, las familias se unen para adorar. De hecho, la
Biblia registra varios ejemplos de niños muy jóvenes que eran conocidos
por su participación en la adoración.
Los niños en la adoración bíblica
Parece ser que incluso de niño Isaac estaba acostumbrado a adorar. En el
camino al Monte Moriah, mientras cargaba la leña en su espalda, Isaac
observó que faltaba un animal para el sacrificio y le preguntó a su
padre Abraham: « ¿Dónde está el cordero?» (Gn 22.7). Obviamente, esta no
era la primera vez que Isaac y su padre realizaban un sacrificio
juntos.
Quizá el ejemplo más notable es el de Samuel, a quien presentaron al
Señor para servirle apenas fue destetado, alrededor de sus cinco años de
edad. Samuel, nos dice la Escritura, ministraba delante del Señor,
asistía a Elí, el sacerdote, en sus deberes sagrados (1 Sa 2.18).
La Biblia asume que el pueblo de Dios involucrará a los niños en la vida
de la adoración. Moisés le dijo a los israelitas que le explicaran a
sus hijos que gracias a que el Señor los había liberado de Egipto, les
había dado la tierra prometida, ellos debían cumplir con todos Sus
mandamientos. Muchos de los mandamientos de la Ley tienen que ver con la
adoración y las ceremonias. Josué desafió a las personas: «yo y mi
casa, serviremos al Señor» (Jos 24.15). «Servir» es otra palabra para
adorar, y Josué indica que él espera que los miembros de su casa, entre
ellos los niños, sigan su ejemplo.
De niño, Jesús acompañó a sus padres y a sus familiares a las
festividades religiosas en Jerusalén. Y, ya como adulto, en su entrada
triunfal, los niños exclamaron: «¡Hosana al Hijo de David!» (Mt 21.25).
Al responder a las objeciones de los fariseos con respecto a las
exclamaciones de adulación, Jesús citó el Salmo 8: «De la boca de los
pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza» (Mt 21.16).
Los niños aprenden con los ejemplos
Desde el periodo de la Iluminación y la Reforma Protestante, mucho del
cristianismo tomó un carácter más didáctico que de celebración. Se asume
que a las personas convertidas, entre ellos los niños, se les debe
enseñar cuidadosamente su camino a la fe, las verdades de la Biblia para
que puedan entender la historia de Jesús y responder a él. Esto a
menudo ha resultado en la segregación de los niños en grupos divididos
por edades para que haya una enseñanza más eficaz, por eso los separan
del lugar donde ocurre la adoración de los adultos.
Niños aprenden mejor por imitación. A menos que estén donde los adultos
están adorando, se perderán la oportunidad de aprender por el ejemplo.
De hecho, ellos podrían pensar que la adoración a Dios es una actividad
de adultos, la cual no tiene relevancia para ellos.
Cuando traemos a nuestros niños a la vida de la adoración de la iglesia,
les estamos dando la oportunidad de expresar las verdades que aprenden
en la escuela dominical y hacerlas reales. No solo eso, sino que
participar en la adoración con el resto de la congregación ayuda a
instalar en ellos una identidad como miembros del cuerpo de Cristo. Esto
es muy importante en una sociedad fragmentada que a menudo produce una
falta de identidad en las personas de todas las edades, lo cual resulta
en aislamiento y vidas arruinadas.
Integrar a los niños en la adoración de los adultos
Siguiendo el ejemplo bíblico, podemos integrar a los niños de todas las
edades en la vida de la iglesia si les enseñamos las destrezas
relacionadas con la adoración.
Algunos podrían servir saludando en la
entrada, o repartiendo los boletines a aquellos que ingresan al templo, o
dirigiéndolos a varias áreas de actividades. Otros pueden servir
encendiendo velas al principio del culto, o ayudando a recibir y
entregar los platos de las ofrendas. Los niños bastante dotados podrían
cantar en el coro o en el grupo de adoración, leer las lecciones de la
Escritura o dirigir una oración. La oportunidad de trabajar con líderes
adultos de adoración puede ser una herramienta valiosa para un futuro
ministerio. En aquellas iglesias donde hay una liturgia más tradicional,
los niños pueden servir como ayudantes asistiendo a aquellos que
administran la Santa Cena. En aquellas congregaciones donde una familia
de la iglesia ofrece el pan de la Santa Cena, los niños más pequeños
podrían colaborar en la casa en la preparación. Después del culto, los
niños podrían ayudar a alistar el templo para el próximo servicio, por
ejemplo, recolectando las copas de la Santa Cena o los boletines
olvidados.
Lo más importante, los adoradores adultos pueden animar a todos los
niños a que canten, se pongan de pie, se arrodillen, o respondan en
formas apropiadas, para que los movimientos y las actividades de la
adoración con el tiempo sean naturales para ellos. Cuando los niños
aprenden a beber de la fuente de la presencia de Dios durante la
adoración, es más posible que mantengan una sed por Dios en sus años
como adultos.
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Pónganlo todo a prueba, pero quédense nada más con lo bueno, y rechacen todo lo malo.
1a Tesalonicenses 5:21-22 TLA