1a Tesalonicenses 5:21-22 TLA

Pónganlo todo a prueba, pero quédense nada más con lo bueno, y rechacen todo lo malo. 1a Tesalonicenses 5:21-22 TLA

Enlazamos a las paginas que trabajan con niños o tienen algún material para el ministerio infantil.


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Como involucrar al niño en la Alabanza y Adoracion

Los servicios de alabanza y adoración pueden incluir muchos elementos que son atípicos en los servicios religiosos más tradicionales. El patrón de flujo libre del servicio de alabanza y adoración atrae a muchos niños, al igual que la calidad repetitiva de muchas canciones de alabanza y adoración. La participación de tu hijo en estas actividades en la iglesia y en la casa durante las prácticas religiosas de la familia lo anima a construir una fe que hará una diferencia en su vida.  



Niños pequeños
Los niños que son demasiado pequeños para leer pueden participar en actividades simples de alabanza y adoración. Tu niño puede cantar simples coros de alabanza, o incluso crear canciones de alabanza originales. Puedes trabajar con tu hijo para memorizar las Escrituras repitiendo partes de un versículo y haciendo que las repita hasta que recuerde todo el versículo. Tu hijo podría disfrutar bailando con música de alabanza o tocando instrumentos rítmicos, como una pandereta o crótalos durante la música.  



Niños de primaria
Una vez que tu hijo pueda leer su Biblia, pídele que la lea en la Iglesia de Niños o devociones familiares. Es probable que tu hijo acceda a dirigir a tu familia en oración o cantar una canción de alabanza y adoración que conozca. Puede hacer una pandereta encadenando campanas de lana a través de agujeros en el borde de un plato de papel de alta resistencia. Si tu iglesia tiene un coro de niños, puede cantar con los niños, ya que en ocasiones conducen a la congregación o a los niños en alabanza y adoración. Algunas iglesias tienen equipos de danza de alabanza donde los niños pueden unirse o puede crear danzas de alabanza para el culto en casa.  



Preadolescentes
Los preadolescentes pueden ayudar a leer el mensaje de alabanza y adoración o de las Escrituras, orar y cantar. Si tu preadolescente puede tocar un instrumento, invítalo a tocar en las canciones de alabanza y adoración o escribir una canción original para compartir con la familia, sus compañeros o en la iglesia. Podría unirse con sus amigos para crear una banda de alabanza y adoración, o un grupo de alabanza. Podría aprender a indicar con gestos las canciones de alabanza y adoración en lenguaje de señas o utilizar danza interpretativa para transmitir el mensaje.





Adolescentes
Tu hijo podría ser invitado a dirigir el culto de alabanza y adoración en el culto de jóvenes el día domingo o ayudar con el servicio con otros adolescentes. Algunas iglesias permiten que los jóvenes creen sus propios cultos de alabanza y adoración usando un formato que atraiga a los adolescentes. En estos cultos, los adolescentes proporcionan todos los aspectos del culto de alabanza y adoración, desde la presentación de la música y la enseñanza hasta ofrendar y orar con aquellos que deseen la oración. Tu hijo podría crear un vídeo de alabanza y publicarlo en YouTube o presentar un mensaje dramatizado en lugar de un sermón o enseñanza normal.





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El lugar de los niños en la adoración de los adultos

Encontre este articulo que realmente me abrió mas los ojos y muchas veces pasamos desapercibidos que los niños pueden hacer tanto a su corta edad que puede dejar marcada su vida para seguir sirviendo en su juventud.  Desde alli nace el don de servicio a Dios primeramente y luego a la iglesia y a la comunidad.  Que Dios nos ilumine de como guiar a los pequeños que Él ha puesto en nuestras manos.  


Traducido y adaptado por Desarrollo Cristiano Internacional. 


 Desde tiempos remotos, las familias se unen para adorar. De hecho, la Biblia registra varios ejemplos de niños muy jóvenes que eran conocidos por su participación en la adoración.

Los niños en la adoración bíblica

Parece ser que incluso de niño Isaac estaba acostumbrado a adorar. En el camino al Monte Moriah, mientras cargaba la leña en su espalda, Isaac observó que faltaba un animal para el sacrificio y le preguntó a su padre Abraham: « ¿Dónde está el cordero?» (Gn 22.7). Obviamente, esta no era la primera vez que Isaac y su padre realizaban un sacrificio juntos.
Quizá el ejemplo más notable es el de Samuel, a quien presentaron al Señor para servirle apenas fue destetado, alrededor de sus cinco años de edad. Samuel, nos dice la Escritura, ministraba delante del Señor, asistía a Elí, el sacerdote, en sus deberes sagrados (1 Sa 2.18).
La Biblia asume que el pueblo de Dios involucrará a los niños en la vida de la adoración. Moisés le dijo a los israelitas que le explicaran a sus hijos que gracias a que el Señor los había liberado de Egipto, les había dado la tierra prometida, ellos debían cumplir con todos Sus mandamientos. Muchos de los mandamientos de la Ley tienen que ver con la adoración y las ceremonias. Josué desafió a las personas: «yo y mi casa, serviremos al Señor» (Jos 24.15). «Servir» es otra palabra para adorar, y Josué indica que él espera que los miembros de su casa, entre ellos los niños, sigan su ejemplo.
De niño, Jesús acompañó a sus padres y a sus familiares a las festividades religiosas en Jerusalén. Y, ya como adulto, en su entrada triunfal, los niños exclamaron: «¡Hosana al Hijo de David!» (Mt 21.25). Al responder a las objeciones de los fariseos con respecto a las exclamaciones de adulación, Jesús citó el Salmo 8: «De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza» (Mt 21.16).

 

 Los niños aprenden con los ejemplos

Desde el periodo de la Iluminación y la Reforma Protestante, mucho del cristianismo tomó un carácter más didáctico que de celebración. Se asume que a las personas convertidas, entre ellos los niños, se les debe enseñar cuidadosamente su camino a la fe, las verdades de la Biblia para que puedan entender la historia de Jesús y responder a él. Esto a menudo ha resultado en la segregación de los niños en grupos divididos por edades para que haya una enseñanza más eficaz, por eso los separan del lugar donde ocurre la adoración de los adultos.
Niños aprenden mejor por imitación. A menos que estén donde los adultos están adorando, se perderán la oportunidad de aprender por el ejemplo. De hecho, ellos podrían pensar que la adoración a Dios es una actividad de adultos, la cual no tiene relevancia para ellos.
Cuando traemos a nuestros niños a la vida de la adoración de la iglesia, les estamos dando la oportunidad de expresar las verdades que aprenden en la escuela dominical y hacerlas reales. No solo eso, sino que participar en la adoración con el resto de la congregación ayuda a instalar en ellos una identidad como miembros del cuerpo de Cristo. Esto es muy importante en una sociedad fragmentada que a menudo produce una falta de identidad en las personas de todas las edades, lo cual resulta en aislamiento y vidas arruinadas.

Integrar a los niños en la adoración de los adultos

Siguiendo el ejemplo bíblico, podemos integrar a los niños de todas las edades en la vida de la iglesia si les enseñamos las destrezas relacionadas con la adoración. Algunos podrían servir saludando en la entrada, o repartiendo los boletines a aquellos que ingresan al templo, o dirigiéndolos a varias áreas de actividades. Otros pueden servir encendiendo velas al principio del culto, o ayudando a recibir y entregar los platos de las ofrendas. Los niños bastante dotados podrían cantar en el coro o en el grupo de adoración, leer las lecciones de la Escritura o dirigir una oración. La oportunidad de trabajar con líderes adultos de adoración puede ser una herramienta valiosa para un futuro ministerio. En aquellas iglesias donde hay una liturgia más tradicional, los niños pueden servir como ayudantes asistiendo a aquellos que administran la Santa Cena. En aquellas congregaciones donde una familia de la iglesia ofrece el pan de la Santa Cena, los niños más pequeños podrían colaborar en la casa en la preparación. Después del culto, los niños podrían ayudar a alistar el templo para el próximo servicio, por ejemplo, recolectando las copas de la Santa Cena o los boletines olvidados.
Lo más importante, los adoradores adultos pueden animar a todos los niños a que canten, se pongan de pie, se arrodillen, o respondan en formas apropiadas, para que los movimientos y las actividades de la adoración con el tiempo sean naturales para ellos. Cuando los niños aprenden a beber de la fuente de la presencia de Dios durante la adoración, es más posible que mantengan una sed por Dios en sus años como adultos.


http://www.laudemont.org



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