1a Tesalonicenses 5:21-22 TLA

Pónganlo todo a prueba, pero quédense nada más con lo bueno, y rechacen todo lo malo. 1a Tesalonicenses 5:21-22 TLA

Enlazamos a las paginas que trabajan con niños o tienen algún material para el ministerio infantil.


Cómo ministrar a los niños con música

AUTORA:VICKY
Una adoradora enamorada de Dios.


CÓMO PREPARAR UNA MINISTRACIÓN MUSICAL PARA NIÑOS: 

Una de las primeras cosas que debemos identificar al emprender una labor dentro de cualquier ministerio en la obra de Dios (y esto también aplica para otras facetas de la vida), es identificar a quiénes queremos llegar, a qué personas buscamos alcanzar. Entonces, de acuerdo a ello, enfocaremos nuestro plan de acción.
     Y con la música no es distinto: un punto clave cuando vamos a preparar y llevar a cabo una ministración musical es tener perfectamente en cuenta el tipo de audiencia a la cual nos vamos a dirigir. Por eso, debemos saber la forma en que conduciremos la ministración, de acuerdo a los oyentes.
     Debemos definir la mecánica para la ministración, la cual puede y va a variar, seguramente, de acuerdo a las circunstancias y al tipo de audiencia. Y en ese sentido, hay situaciones en las cuales nos debemos dirigir a un público específico; por ejemplo, en cuando a edad se refiere.
     No podemos ministrar de idéntica forma al tratar con adultos, que al tratar con un grupo de jóvenes; o bien, con niños. Todo ello va de acuerdo a la edad. Y nos ocuparemos en este artículo del caso específico de cómo preparar y desarrollar una ministración musical dirigida hacia los niños.

     Lo primero al respecto, es conocer cómo es nuestra audiencia infantil. Veamos:
  • 1.  CARACTERÍSTICAS DE UN AUDIENCIA INFANTIL:
Los niños son expresivos, desinhibidos y
espontáneos, por naturaleza.
     Este es un tipo de audiencia muy especial y única. Sin importar el lugar, la raza, el idioma, religión, condición social o el grado de educación, los niños son siempre... niños. Son sencillos de corazón y no temen expresar sus emociones (sean éstas positivas o negativas). Los niños son expresivos, desinhibidos y espontáneos por naturaleza.
     Todos recordamos esos juguetes de cajas sorpresas en los que, al levantar la tapa, aparece de pronto un muñequito unido a un resorte, el cual salta de la caja.
     Bueno, así como a ese muñequito, hay que permitirle a los niños la oportunidad de exteriorizar toda esa energía y pasión que llevan dentro. Y el tiempo de alabanza a Dios con música es ideal para ello, si sabemos canalizarlo de la manera adecuada.
     Algo muy importante: el introducir a los niños en la esfera de alabar a Dios no se trata solamente de entretenerles y dejar que se diviertan a través de la música (aunque esto también debe cumplirse cuando se trata de niños).
     Más que lo anterior, es una oportunidad para guiarlos a que igualmente aprendan a alabar al Señor. Es una ocasión para enseñarles que no solo la “gente grande” puede hacerlo, sino que a Dios mismo le interesa y le gusta que los niños le alaben. Es un tiempo para mostrarles que Dios recibe la alabanza de los niños con muchísimo placer y agrado. Es un grandioso momento para cultivar en ellos, desde pequeños, un espíritu de alabanza y sentar las bases para que se conviertan en verdaderos adoradores para Dios. 
     Es más, nosotros mismos, al exaltar a Dios deberíamos recordar lo que dijo el Señor Jesús: "...De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza." (Mateo 21:16). Ojalá  todos fuésemos siempre un poquito más como niños cuando alabamos y adoramos al Señor. Pero bueno, de eso hablaremos en otro momento, en otro artículo de este blog. Por ahora, prosigamos con el tema que nos ocupa.

  • 2. INFLUENCIA DE LA MÚSICA EN LOS NIÑOS:
La música influye en nuestros niños a nivel físico,
psicológico, intelectual, social y hasta espiritualmente.
     Sin importar la edad del individuo, la música tiene la sorprendente capacidad de influir en las personas en todos los niveles: física, psicológica, intelectual, social e incluso, espiritualmente. Y tratándose de niños, que aún no tienen su criterio, carácter ni personalidad totalmente formados, esto es aún más radical.
     La música puede influir para bien o para mal en ellos. Puede incitarles a hacer cosas, estimularles, instruirlos y puede mover y conmover sus emociones. Lastimosamente, hoy por hoy los niños están expuestos a toda clase de música que afecta e influye para mal sobre ellos. Nos toca a nosotros romper con eso y aprender a utilizar sabiamente la música para beneficio y bendición de nuestros niños, tanto en casa como en la iglesia.
     Los niños mostrarán preferencia por un tipo de música u otro, dependiendo de lo que comúnmente han estado escuchando a través del tiempo en el ambiente que les rodea, e influirá mucho en ello el abanico de opciones que los adultos les ofrezcamos.
     Los niños, en especial los pequeños, regularmente no tienen la opción de escoger o decidir sobre qué música escucharán, ya que ellos terminan escuchando lo mismo que los adultos oímos. Por eso, ya que hemos de decidir por ellos, decidamos bien. Si amamos a Dios y a nuestros niños, rodeémonos de música que sea buena y agradable ante Dios; música que traiga bendición a los que la escuchan.
     Los niños son como una "esponjita" que, sin ninguna especie de filtro, absorbe todo aquello que entre en contacto con ellos. Por eso es crucial que velemos celosamente por ellos en todo momento, lugar y circunstancia en que se encuentren. Y entre todas esas cosas, examinemos y supervisemos también la música que escuchan.
  • 3. LA MÚSICA EN LA ENSEÑANZA Y MEMORIZACIÓN INFANTIL:
La música facilita la enseñanza, comprensión y
memorización, tanto en niños como adultos.
     La música y los cantos son también una manera importante de afianzar en los niños una lección aprendida o un mensaje específico.
     Aunque pase el tiempo y los niños luego no recuerden con exactitud cierto mensaje o enseñanza que les impartió algún maestro o predicador, es muy seguro que sí recordarán la canción que se les enseñó, y por ende, el mensaje intrínseco en ella (que es lo principal que queremos inculcar).
     Tal vez usted recordará todavía alguno o varios cantos infantiles que le enseñaron cuando era un niño pequeño, independientemente de si esto fue en la iglesia, en la escuela o en su casa. Yo, por mi parte, todavía puedo recordar perfectamente algunos de los cantos que aprendí en mi temprana niñez y, sin importar las décadas que pasen, puedo cantar con exactitud toda la letra y la música de éstos, pues quedaron grabados indeleblemente en mi memoria; y con ello, también el buen mensaje que traían consigo.
     Es más, recuerdo que cuando recién llegué a los pies del Señor, me enseñaron en la iglesia dos canciones específicas: una, para aprender todos los libros del Antiguo Testamento; y la otra, para aprender los del Nuevo Testamento. En ese entonces yo era una adolescente de 14 años; y ambos cantos se los enseñaban también a todos los nuevos que llegaban a la iglesia; fuesen jóvenes, adultos o ancianos. Curiosamente, la música de dichas canciones era de un corte bastante infantil.
     Mediante éstas me fue sumamente fácil memorizar el orden de todos los libros de la Biblia, y hasta el sol de hoy, todavía esos dos cantos me sirven para encontrar con rapidez cualquier libro en la Biblia. Es que la música es ideal para afianzar y recordar las ideas en la mente.

  • 4. CÓMO DEBEN SER LAS CANCIONES DIRIGIDAS A NIÑOS:
     Óptimamente, los cantos dirigidos a un auditorio infantil deben ser fáciles de asimilar, aprender y memorizar (tanto en su música como en su letra) y con mensajes sencillos de comprender.
Veamos esto con mayor detenimiento en los siguientes puntos:

A. La letra y mensaje de los cantos infantiles:
La letra de los cantos infantiles debe ser fácil de
aprender y con mensajes sencillos de comprender
     La letra de las canciones para niños deben ser de un lenguaje sencillo y con palabras que no estén fuera del vocabulario infantil.  No debe ser muy larga ni complicada; y si es en rima, cuánto mejor.
     Todo esto, para que los niños puedan aprenderla y memorizarla con facilidad, teniendo en cuenta que cuando se trata de niños pequeños, éstos aún no saben leer; o si ya leen, todavía no pueden hacerlo con suficiente fluidez. Así que en estos casos un respaldo escrito en papel  o en ayuda visual no sirve de mucho.  Recordemos que los niños aprenden con muchísima más facilidad a través de la repetición, que leyendo.
     Por otro lado la moraleja o enseñanza de las canciones infantiles debe ser bien explícita, llevando un mensaje claramente entendible para ellos, ya que los niños todavía no tienen bien desarrollada la capacidad de entender mensajes abstractos ni profundos.
     También hay cantos que hablan de conceptos abstractos, pero que aún así pueden ser fáciles de comprender para los niños, siempre y cuando se los enseñemos no como mera teoría, sino como cosas simples de la vida que ellos pueden ver y hacer a diario. Por ejemplo, valores como el amor, la obediencia, el perdón, el compartir, el ser agradecidos, la constancia, la verdad,  la honestidad, la humildad, el compañerismo, la ayuda mutua, el respeto, etc. son temas que los niños pueden captar con más facilidad si les son explicados a través de ejemplos prácticos.
     Son también muy apropiados para los niños los cantos que hablan de cierto pasaje peculiar de la Biblia o de algún personaje bíblico que puedan tomar como ejemplo. O cuánto mejor, canciones que hablen del propio Señor Jesús.
     Los niños siempre buscan y necesitan una figura, ya sea real o ficticia, con la cual se puedan identificar. Y podemos proporcionarle el ejemplo de muchas personas reales de las que se nos habla en las Sagradas Escrituras. Y sobre todo, debemos compartirles de todas aquellas hazañas, milagros y maravillas que realizó el mismo Señor Jesucristo, quien es el mayor héroe del universo.
     No sin razón las caricaturas de súper héroes y heroínas han sido y siguen siendo tan populares entre los niños, porque ellos siempre necesitan un modelo que puedan ver, seguir y hasta imitar. Ojalá y fuese el Señor Jesucristo Quien ocupase para más de nuestros niños la posición de Súper Héroe. Pero eso nos corresponde a nosotros inculcárselo.
     Al respecto, hay algo curioso que podemos notar respecto a las caricaturas o películas de dibujos animados que han sido exitosas contando una historia real o ficticia, dirigida a niños: solo haga memoria de aquellas que haya visto y se dará cuenta de que, acompañando al personaje humano principal, casi siempre (como parte de la trama, o si no, añadido a ésta como espectador, como narrador o como personaje de relleno) suele haber implicado algún niño, algún animal o alguna figura de ficción con la cual los niños puedan identificarse y sentirse como parte de la historia, y no ajenos a ésta. Es que así funciona la mente infantil.
     Eso es algo que los productores de Disney han sabido aprovechar (para bien o para mal) al llevar a la pantalla sus películas infantiles. Por ejemplo, Pocahontas tenía al mapache Meeko y al colibrí Flit que le acompañaban; la sirenita tenía como amigo inseparable al cangrejo Sebastián; Winnie the Pooh tiene a su amigo Christopher Robin; Mulan tenía un pequeño dragón; Pinochio tenía como consejero a Pepe Grillo; Peter Pan tenía a su amiga Tinkerbell; Aladino tenía a Abu, su mono; en el jorobado de Notre Dame habían una gárgolas; en La Bella y la Bestia había tazones, relojes y otros objetos que hablaban y tomaban parte en la historia. Y esos son solo algunos ejemplos. Lo que quiero con esto es ilustrar la idea de lo importante que es para los niños identificarse con algún personaje, para poder así asimilar mejor la historia que le queremos enseñar (sea ésta narrada o cantada).

B. La música de las canciones infantiles:
1. EL RITMO:
     Cuando se trata de una ministración musical dirigida a los niños, también ayuda muchísimo (o más bien, me atrevería a decir que es casi imprescindible) que los cantos tengan una música movida, alegre y animada. Los niños son abiertos, de primera mano, a aceptar diversos géneros musicales, siempre y cuando cumplan con el requisito que acabamos de mencionar.
El gritar, cantar, reír, saltar, aplaudir, agitar sus brazos,
bailar, etc. es algo inherente al comportamiento infantil.
     A ellos les gusta gritar, cantar, reír, saltar, aplaudir, agitar sus brazos, hacer muecas, bailar, etc. Eso es algo inherente al comportamiento infantil, lo cual no podemos limitar ni restringir, si es que queremos que nuestros niños se sientan en libertad. 
     Hay que fomentar esa expresividad natural en los niños; y cuánto más, si es para expresarle a Dios su alabanza.
     Es más, la misma Biblia nos habla en múltiples ocasiones acerca de exaltar a Dios con fuerte y alta voz, con gritos de júbilo, con cantos de alegría, levantando las manos, dando palmadas de aplauso, saltando y más. Así que si eso es lo que los niños hacen por naturaleza, ¿por qué habríamos de impedírselo?
     Más bien somos nosotros, los adultos, los que deberíamos acostumbrarnos, como algo natural, a expresar de esa forma nuestra alabanza a Dios. Pero por "guardar la compostura y el orden" nos abstenemos a veces de esas cosas y nos privamos de bellas bendiciones.
     Así, la música de los cantos para los niños debe brindar el marco para que ellos puedan hacer todas esas cosas en libertad. Si solo les ministramos canciones lentas, los niños pequeños no le hallan mucha gracia y no mantienen la atención, pues se aburren.
     Ahora bien, lo anterior no quiere decir que no podamos ministrarle a los niños con cantos de un ritmo más suave, por ejemplo, para adorar a Dios. Claro que sí podemos; y es más, también debemos. Solo hay que saber ir llevando progresivamente esa ministración musical hasta alcanzar ese punto en que ellos puedan conectarse con Dios y adorarle. No hay nada más bello que ver a un niño o niña adorando al Señor.
 
Digan ustedes si es o no es hermoso contemplar
a los niños adorando al Señor...
2. LA ESTRUCTURA MUSICAL:
     Continuando con el tema de cómo debe ser la música de una ministración musical dirigida a los niños, es importante resaltar lo siguiente:
La música infantil debe ser fácilmente
asimilable al oído de los niños.
     La “estructura musical” en sí de una canción infantil debe ser lo más sencilla posible. La melodía y la armonía también deben ser simples y fáciles de captar y de anticipar por el oído común. Debe ser música fácilmente asimilable al oído de los niños.  
     Sé que aquellos que son músicos comprenden más claramente a qué me estoy refiriendo. Pero trataré de hacer una explicación lo más simple y práctica posible para aquellos que no lo son.
     La música es todo un "lenguaje" que está compuesto por elementos fundamentales, como lo son el ritmo, la melodía, la armonía, entre otras muchas cosas. Nuestro oído, de manera espontánea y natural, percibe la música como un todo. Pero nuestro cerebro necesita analizar o "traducir" lo que escucha para poder asimilarlo, comprenderlo e incluso, fijarlo en la memoria. Y todo ello se da a un nivel subconsciente ante nosotros; es decir, de manera casi "automática" o "transparente", pues ni nos damos cuenta de ello.
     El cerebro humano, aún sin darnos cuenta, necesita encontrar cierta "estructura" o secuencia ordenada y "comprensible" dentro de la música que escucha, para que pueda parecerle agradable. (Y me estoy refiriendo aquí específicamente a la música per sé, separada de cualquier letra o mensaje verbal).
El cerebro humano necesita encontrar cierta estructura o secuencia ordenada
y comprensible dentro de la música que escucha, para sentir que es agradable.
     Al respecto, estudios científicos han mostrado que existen ciertos patrones musicales, por así decirlo, que son fácilmente "asimilables" al oído humano común y promedio. Son combinaciones sencillas de secuencias musicales para las cuales nuestro cerebro no tiene que hacer demasiado análisis, pues no son complicadas de entender. Y como son estructuras y secuencias fácilmente "descifrables" y "comprensibles" para el cerebro (musicalmente hablando), entonces éste puede entender dichos patrones, aprenderlos e inclusive, "anticipar" cómo será el segmento musical inmediato de tal o cual pieza musical, aún y cuando nunca antes la haya escuchado. Eso es lo que es una música "asimilable" al oído. Dicha característica también es conocida con el nombre de "musicalidad".
     En cambio, cuando nuestro cerebro no logra definir o descifrar un patrón, organización o estructura claramente "entendible" en una pieza musical, es bastante seguro que no nos resulte muy agradable que digamos. Y eso no significa que dicha música no tenga una estructura musical organizada y correcta; simplemente es que nuestro cerebro no la entiende. Por eso, le termina pareciendo muy "compleja", y por ende, poco agradable.
No todas las personas disfrutan presenciar
durante horas un concierto clásico o una ópera.
     Lo anterior sería algo similar a leer un libro escrito en un lenguaje muy elevado, con palabras rebuscadas que escapan de nuestro vocabulario y léxico conocido. O también, sería comparable a leer un libro escrito en un lenguaje técnico, con demasiados términos que no alcanzamos a entender.
     Esa es una de las razones por la cual no toda la gente encuentra deleite en sentarse a escuchar un concierto completo de música clásica, o de jazz o una ópera; porque generalmente son piezas musicales cuya estructura y patrones musicales son complejos y elaborados; por eso, no son fácilmente asimilables al oído común.
     Claro está, cuando la persona tiene un oído entrenado o al menos, posee cierto oído musical innato, tendrá mayor capacidad de "asimilar" piezas musicales más complejas. Mas no es así para la mayoría de la gente; y más aún, tratándose de niños pequeños.
     Por eso es importante que las canciones netamente infantiles se ajusten a esa necesidad del oído infantil, para que así pueda asimilar la música que percibe.
     Ahora bien, todo lo anterior no quiere decir que la música infantil ha de ser simple, sosa o monótona. Claro que no. La música para niños puede tener hermosos arreglos musicales, una elaborada instrumentación, buenos arreglos vocales y todo lo demás, sin que ello vaya en detrimento de la asimilación que el oído infantil pueda hacer de esa música. Puede cumplirse todo lo anterior en una canción infantil, siempre y cuando se conserve una estructura y composición musical inteligibles para el oído del niño.

3. LA ESTRUCTURA DE LA CANCIÓN EN SÍ:
     En la música popular, la estructura de una canción se refiere a las partes o segmentos en que una pieza musical está dividida; o dicho de otra forma, se refiere a los "módulos" o unidades que conforman dicha canción.
Los cantos infantiles deben ser fáciles de memorizar.
     Así, la estructura de una pieza musical puede incluir una introducción, estrofas, coros, estribillos, intermedio, puente, cierre, etc.
     Estas son secciones o "bloques" dentro de la canción que guardan cierta similitud interna, pero que difieren entre sí la una de la otra, y van apareciendo en determinado orden (a veces repetitivo, a veces alternado), según prosiga el desarrollo de la canción.
     Cuando se trata de cantos infantiles, es aconsejable que dicha estructura de la canción sea bastante simple; siguiendo un patrón sencillo y fácil de asimilar para el niño. Ejemplo de ello puede ser: estrofa - coro - otra estrofa - coro.
     Aunque las diferentes partes de la canción ayudan a entenderla, aprenderla y entenderla mejor, no es necesario complicarla, incluyendo demasiados segmentos diferentes que "fragmenten" la canción. Lo importante es que sea una canción que fácilmente el niño pueda seguir.

C. La mímica en los cantos infantiles:
     Es importante que los cantos para niños sean lo más interactivos posible; por ejemplo, con mímicas y señas. Esto, además de animar a los niños, ayuda a que el mensaje quede grabado en su memoria con mayor eficacia.
      Son buenos para ese fin los cantos que estimulen al movimiento y expresión corporal, lo cual le encanta a los niños. Por eso es importante que quienes trabajan directamente con los niños en una ministración musical, preparen algún tipo de coreografía o mímica que vaya acorde a las canciones que se han de interpretar.

Las mímicas sirven para afianzar el mensaje de la canción y divertir al niño.
No deben ser demasiado complicadas, para no confundirlo.
     Pero es importante recordar que el objetivo de las mímicas o coreografías es ayudar al niño a afianzar el mensaje de la canción, así como entretenerle y divertirle, permitiéndole expresarse en libertad. No deben ser mímicas muy complicadas, para no confundirlo.
     La mímica no debe ser tan complicada que termine produciendo un efecto contraproducente en el niño, al no poder copiarla ni seguirla, por lo difícil de asimilar y de imitar que ésta le resulta.

  • 5. LA MÚSICA CRISTIANA PARA NIÑOS EN LA ACTUALIDAD:
     Los tiempos cambian aceleradamente. Y aún dentro de la iglesia cristiana se dan cambios en la manera en que trabajamos y hacemos las cosas, en las costumbres y metodologías. Y entre esas cosas está el ministerio enfocado y dirigido a los niños.
     Los niños de hoy no son como los de antes. En la actualidad, aún desde muy temprana edad, nuestros niños están expuestos a una multiplicidad de estímulos, influencias y factores que inciden sobre ellos de manera positiva o negativa; estímulos estos que los niños de antaño jamás tuvieron. Por eso, no podemos pretender trabajar con los niños en nuestras iglesias de la misma manera en que lo hacíamos hace veinte, quince, ni diez años.
     Si deseamos captar y mantener su atención e interés, debemos ofrecerles en el camino cristiano estímulos más atractivos que los que reciben fuera, en el mundo. Y es necesario hoy que la música que dirigimos a una audiencia infantil resulte atractiva para los niños; pero sobre todo, que alcance a tocar y bendecir sus vidas.
Manuel Bonilla fue por décadas uno de
los máximos exponentes de la
música cristiana infantil.
     Recuerdo cómo era la música infantil cristiana hace más de treinta años, cuando llegué a los pies del Señor, muy diferente a la que podemos escuchar hoy.
     Aunque en el haber cristiano de ese tiempo existían diversos cantos que fueron diseñados especialmente para los niños, no eran tan populares ni tan difundidos como los cantos para la gente adulta en las iglesias de ese entonces. Tampoco eran tan "atractivos", por así decirlo, en cuanto a su música se refiere. Eran pocos los intérpretes que grababan profesionalmente música cristiana para niños. Uno de los mayores exponentes en esa área en el pasado fue el hermano Manuel Bonilla, con su discografía, videos y programas radiales y televisivos para niños.
     En general, la música cristiana infantil en la iglesia de hace décadas era bonita, sencilla y quizás algo simple, si es que la comparamos con la música para los niños de ahora. Pero cumplían su propósito, de acuerdo a las necesidades de los niños de ese entonces. Pero los tiempos han ido cambiando y seguirán cambiando aún más. Por eso, los sistemas y estructuras que fuero efectivos en épocas pasadas, no necesariamente lo serán en el tiempo presente.
     A Dios gracias, en las iglesias cristianas de hoy existen diferentes ministerios infantiles bien organizados y efectivos, enfocados a alcanzar a los niños para Cristo y ministrarles de manera preciosa. Incluso hay iglesias completas para niños, cosa que hace varias décadas no era común encontrar. Gloria a Dios por el despertar que ha habido y hay en la iglesia del Señor para atender las necesidades especiales de los niños, tanto los que están dentro como fuera de las iglesias.
Xtreme Kids es un grupo juvenil cristiano
que se especializa en producir música
para los niños
     Además, existen diversos grupos musicales en el ámbito cristiano internacional que se especializan en producir música para niños, de alta calidad, muy actual y de corte popular. Es más, es un tipo de música tan excelente que aún a muchos adultos en la iglesia cristiana nos gusta también.
     Dichos grupos también realizan espectáculos musicales en vivo para los niños, los cuales son también muy difundidos a través de videos en internet. Sería bueno revisarlos para aprender de ellos y tomar ciertos modelos y metodología de trabajo que seguro serán de ayuda a aquel que sirve al Señor en la música dirigida hacia los niños.
     Por eso es importante, si usted trabaja en la música dirigida a niños, que nutra su repertorio con cantos de este tipo.
     Además de lo anterior, al ministrar música para los niños en la iglesia, también es importante incluir canciones que regularmente los niños ven y escuchan cantar a los adultos, canciones éstas que eleven alabanza directa a Dios; ya que los niños suelen amar el cantar para el Señor.
     Además, cuando le ministramos música a una audiencia infantil, no todo es asunto de saltar, gritar y hacer mímica solamente. Se puede y se debe guiar a los niños a adorar a Dios.
     Para eso podemos echar mano de cantos más suaves o lentos, propios para ello. Pero éstos tienen que ser sumamente sencillos, tanto en su letra, música y mensaje; pues a los niños les costará mantener la atención en canciones que contengan una letra que no comprenden o que son muy largas; igualmente sucederá, si la música les resulta muy complicada o bien, aburrida.

  • 6. PARA MINISTRAR A NIÑOS, HAY QUE SER COMO NIÑOS:
     Algo muy importante que debemos tener en cuenta al ministrar música para niños es tratar de ponernos en el lugar de ellos e intentar pensar como piensan ellos; o incluso, sentir como sienten ellos. Y dije "intentar", ya que los niños son únicos y especiales y no podemos ser exactamente como ellos lo son. ¡Ellos tienen tanto, pero tanto que enseñarnos!
     Ya que los niños buscan y emanan chispa y energía, tenemos también nosotros que ser expresivos, interactivos y dejar las inhibiciones a la hora de ministrarles con música, si es que queremos alcanzar su atención y conservar su interés en lo que estamos haciendo.
Si vamos a trabajar con niños, entonces...
¡seamos un poco más como niños!
     A los niños no les importa mucho el qué dirán sus amiguitos si ellos cantan, gritan, bailan, dan vueltas, se agachan, levantan las manos o saltan; al fin y al cabo, son niños y eso es lo que se espera de ellos, como algo natural; precisamente, porque son niños.
     Así que si usted va a trabajar con niños, entonces, por favor ¡sea un poco más como niño!
     No debemos reprimirnos por el qué dirán los demás. Hay que despojarse de las limitaciones que quizás nosotros mismos nos hemos auto-impuesto. No pretendamos que los niños hagan algo que nosotros mismos no estamos dispuestos a manifestar.
     Quien trabaja con niños sabe muy bien que hay que despojarse de la pena. Si según la mecánica de lo que estamos haciendo, hay que saltar, gritar, hacer muecas, actuar, reír, llorar, agacharse, arrodillarse, tirarse al suelo, danzar o lo que sea, entonces, ¡hagámoslo! ¿Por qué no? Tenemos que abrir nuestra mentalidad, si queremos trabajar con los niños en libertad y fluidez. La espontaneidad, las deshinibiciones, y la expresividad son cosas que los adultos vamos perdiendo mientras crecemos. Pero hay que rescatarlas.
Dios quiere hallar en nosotros, hacia él, esa sencillez,
amor, candidez, credulidad, fe, confianza y pasión que,
de manera innata, tienen los niños
     Por otro lado, recordemos además lo que dijo el Señor Jesús:
"Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos."Mateo 18:2,3
     Aunque esta es una expresión que va más allá de lo literal, tengamos presente que el Señor quiere hallar en nosotros, hacia él, esa sencillez, amor, candidez, credulidad, fe, confianza y pasión que, de manera innata, tienen los niños. De manera que un requisito fundamental para ministrar música ante los niños y trabajar con ellos es tratar, nosotros mismos, de ser un poco más como ellos en estas cosas.
     No es lo mismo ministrar con música a los niños que a los adultos. Quizás la mayoría de quienes ministran en la música se han acostumbrado a hacerlo en una iglesia, culto o concierto, pero ante una audiencia adulta. Pero no todo cantante o director de alabanzas tiene la gracia de Dios para ministrar a los niños.
Trabajar con niños es todo un arte; y más que ello, es una vocación.
     Trabajar con niños es todo un arte; más que un arte, es una vocación. Y a la vez, es una enorme responsabilidad.
     A veces no tenemos idea de las repercusiones que tendrá nuestro trato con un niño. Unas breves palabras o una sencilla acción pueden impactar tremendamente a un niño, tanto para bien como para mal. Por eso necesitamos recibir de Dios mucha sabiduría para tratar con los niños, así como paciencia, iniciativa, imaginación y sobre todo, mucho pero mucho amor.



Publicado orginalmente en: www.alabadora.com

Cómo ministrar alabanza con los Niños

Hola amigos, encontre estearticulo donde  William Arevalo cantante de Bless cuenta sus experiencias con la alabanza en la niñez, da buenos consejos y recomendaciones

Escrito por William Arevalo

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (1Co 13:11 RV60)
  1. Lo primero que debemos hacer es transformarnos en niños y recordar cómo pensábamos a esa edad y tratar de cantar como nos hubiera gustado que cantaran con nosotros.
  2. No debemos tenerles miedo; algunos directores de alabanza huyen de tener que cantar con los niños. Sin embargo ministrar a los niños es una excelente escuela para ministros de alabanza y es una tremenda bendición todo lo que podemos aprender de ellos.
  3. Debemos buscar cantos con lenguaje sencillo y mensaje claro.
  4. Determinemos qué deseamos que quede en el corazón de los niños, por ejemplo una enseñanza de la fe, o bien un momento de comunión con Dios.
  5. Recordemos que dependiendo de la edad de los niños, su tiempo de atención es diferente.
  6. Las mímicas son excelentes para captar su atención y enseñar el canto.

A continuación les relataré algunas experiencias como director de alabanza de niños, lo haré según las edades y espero que puedan servir para tomar ideas de lo que ustedes pueden hacer en sus congregaciones.


Con los niños de 0 a 3 años de edad

Durante dos años ministré alabanza en las salas cuna de nuestra congregación y por increíble que parezca podíamos tener hermosos tiempos adorando al Señor con los bebés, de hecho, los que más disfrutábamos éramos los que cantábamos y los que cuidaban a los niños.

Muchas veces, Cuando comenzábamos a cantar, los niños que estaban llorando se calmaban y ponían atención, luego los que los tenían en brazos comenzaban a adorar al Señor por medio de algún canto que estuviéramos entonando y es realmente inexplicable lo que vivíamos, ya que la presencia de Dios se hacía sentir de una forma muy especial y en varias ocasiones tuvimos la oportunidad de orar ministrando a los niños, y Dios ministrándonos a nosotros a través de los bebés de una forma que como dije antes es inexplicable, pero muy real.
y dijeron a Jesús:--¿Acaso no oyes lo que estos niños están diciendo?Jesús les contestó:--Sí, los oigo bien. ¿No recuerdan lo que dice la Biblia?:"Los niños pequeños,los que aún son bebés,te cantarán alabanzas". (Mateo 21:16) BLS


Con los niños de 3 a 5 años

En esta edad ya se puede pensar en cantar junto a ellos, pero eso sí, las letras de los cantos muy sencillas y el tiempo de cantos debe ser de aproximadamente 15 minutos.

Al iniciar el tiempo de cantos tienes que captar su atención rápidamente. Yo suelo comenzar con un … Hoooola!!! ¿Cómo están? Y luego de la respuesta de ellos, les digo: Aaah! Esa respuesta estuvo muy flaquita, yo quiero escuchar una respuesta cachetona!! ¿Cómo estááán? Y entonces, después de las risas, ellos me dan una respuesta muy fuerte y comienzo a enseñar el canto. El que más he utilizado con esas edades es un canto que dice así: Los conejitos saltan, saltan, saltan, los conejitos saltan, Dios es todo amor.
Durante el tiempo del canto les enseño los ademanes, les hago preguntas que de antemano sé que saben las respuestas y hago bromas que ellos puedan entender. Luego enseño un canto de adoración, donde les explico nuestras expresiones físicas para adorar, por ejemplo, postrarse y entonces la ponemos en práctica mientras cantamos algún canto lento como "Cristo te amo".

Nunca falta el niño que ni se enteró de qué fue lo que sucedió, pero tampoco falta el que graba todo lo que se enseña y que atesora esos momentos para el resto de su vida.

Recuerdo una oportunidad en que durante una fogata con niños de tres a seis años, me pidieron cantar “lléname Señor” y cuando lo hicimos El Espíritu Santo descendió con poder y varios niños ¡comenzaron a hablar en otras lenguas! ¡Fue algo glorioso!

Nunca creas que tu trabajo con los niños es en vano.

Con los niños de 6 a 8 años
Ellos ya están listos para un tiempo de alabanza y adoración pero no te olvides que siguen siendo niños, tu lenguaje con ellos debe seguir siendo sencillo, tu sonrisa siempre presente y ni se diga del entusiasmo, eso es vital! No digo que tengas que estar gritando todo el tiempo sino, más bien, que se note que estás disfrutando lo que estás haciendo.

Con ellos se pueden entonar cantos rápidos que incluyan mímicas y durante los cantos lentos, puedes comenzar a hacer uso de cantos que expresen la grandeza de Dios y nuestra relación personal con él, o bien de ministración. Ejemplos de cantos que se puedan entonar con ellos:
Cambiaré mi tristeza, Levanta tu casa sobre la roca, Vamos a juntarnos a alabar a Cristo, En mi corazón hay una canción, Maravilloso, Cantaré de tu amor por siempre.

Lo importante es que sean cantos no muy largos y que ellos entiendan el significado de cada una de las palabras.

Siempre es bueno preguntarles si entienden lo que significa alguna palabra que creamos que no todos dominan, y que nos tomemos el tiempo de explicar el significado si algunos lo necesitan, por ejemplo antes de cantar “Señor hazme un radical” preguntar qué significa radical y luego explicar el significado si por lo menos uno del grupo no lo entiende.

Con las edades de 9 a 11
Lo difícil en esta edad es que algunos todavía tienen pensamiento muy infantil y otros quieren actuar ya como adolescentes. Con ellos puedes cantar un canto infantil y luego seguir sólo con cantos juveniles, e incluso entonar los cantos de la congregación general.

Lo que es vital aquí es la actitud del director de los cantos, ya que algunos de los muchachos a quienes se dirige estarán con la intención de llevar la contraria a todo lo que se les proponga hacer. Es importante que tú puedas influir sobre ellos en lugar de ponerte en una especie de batalla para que hagan lo que tú quieres que hagan; muchos directores recurren al regaño para obligarlos a cantar y con eso ya perdieron su corazón para que adoren a Dios, quizás logran que canten pero no tendrán una comunión con Dios, otros se ponen en plan de súplica para que canten y esa tampoco es la actitud correcta. 

Lo mejor que yo he encontrado ha sido platicar con ellos y explicarles por qué necesitamos adorar a Dios y luego invitarlos a que se unan a mí, porque yo lo voy a adorar en ese momento, si no desean hacerlo pueden permanecer sentados y en actitud respetuosa durante el tiempo que los demás estamos adorando.

Estoy seguro que si pides ayuda a Dios, Él te mostrará una forma correcta de guiar a tus muchachos. Lo que quisiera dejar establecido es que el regaño, la súplica o bien crearles un remordimiento para que canten no son buenas formas para llevarles a adorar a Dios.

Publicado en: www.blessministries.com


LA ALABANZA DE LOS NIÑOS



por Jaime Sánchez

¿QUE ES ALABANZA?

ACCION DE GLORIFICAR A DIOS ESPECIALMENTE CON CANTOS.

INTRODUCCION:

EN LAS ESCRITURAS SE ENCUENTRA CON FRECUENCIA, LA ALABANZA Y LA ACCION DE GRACIAS EN UN MISMO MOVIMIENTO DEL ALMA.
EN ELLAS SE SUCITA LAS MISMAS MANIFESTACIONES DE GOZO, SOBRE TODO EN REUNIONES Y DONDE LOS CREYENTES RINDEN UNA Y OTRA VEZ GLORIA A DIOS.
  • ES EVIDENTE LA NECESIDAD DE ADORAR Y ALABAR A DIOS EN EL CREYENTE.
  • NADIE QUE HAYA EXPERIMENTADO Y CONOCIDO EL AMOR DE DIOS, PUEDE PERMANECER INDIFERENTE ANTE SU PRESENCIA Y GLORIA.

  • AUNQUE SABEMOS QUE LA ALABANZA ES VOLUNTARIA SAL. 54:6

  • MAS SIN EMBARGO ES UN MANDAMIENTO SAL. 103 :1 Y NO UNA SUGERENCIA.
    • EN LA ALABANZA NO HAY DISTINCION DE CLASES, SEXO, NI EDADES SAL. 148:12
    • LOS NIÑOS NO SON MAS NI MENOS DELANTE DE LA PRESENCIA DE DIOS.
    • JESUS NOS INVITA A QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A TENER UNA RELACION PERSONAL CON EL MISMO.
    • SEGÚN SAL. 8:2 DE LA BOCA DE LOS NIÑOS Y DE LOS QUE MAMAN PERFECCIONO DIOS LA ALABANZA. EL NIÑO NO TIENE NI INHIBICIONES, MUCHO MENOS COMPLEJOS PARA EXPRESAR SU AMOR A DIOS Y EN SU DEBILIDAD DIOS SE PERFECCIONA ¿DEBERIAMOS IMITARLOS?
    • ES FUNDAMENTAL EDUCAR AL NIÑO EN LA ALABANZA A DIOS, AUNQUE MUCHAS VECES TE ENCONTRARAS SIENDO INSTRUIDO POR ELLOS.
    • EN MAS DE UNA OCACION ENCONTRAMOS A JESUS INVOLUCRANDO A LOS NIÑOS EN SU MINISTERIO Y ENSEÑANZAS.
    • NO PODEMOS ENSEÑAR ALGO QUE NO CONOCEMOS O CREEMOS, PUES SU RESULTADO SERA MUY DEBIL.
    • CUANDO ALABAMOS A DIOS CON LOS NIÑOS NO DEBES DE BAJARTE A SU NIVEL, MAS BIEN TENEMOS QUE SUBIRNOS A SU NIVEL.
    • MT. 18:1-4: JESUS TOMO AUN NIÑO PARA AYUDAR A SUS EGOCENTRICOS DISCIPULOS A CAPTAR LA IDEA. NO NECESITAS SER INFANTIL ( COMO LOS DISCIPULOS, QUE DISCUTIAN POR INSIGNIFICANCIAS ) SINO MAS BIEN COMO NIÑO DE CORAZON HUMILDE Y SINCERO.
    • SEGÚN LOS VERSICULOS 5 Y 6 DE ESTE CAPITULO, ESTE PRIVILEGIO DE ENSEÑAR Y GUIAR A LOS NIÑOS ES UNA ENORME RESPONSABILIDAD, Y NO UN PASATIEMPO.
    • SOLO ATRAVEZ DE UNA EXPERIENCIA PERSONAL CON CRISTO, ATRAVEZ DE LA ALABANZA, PODREMOS TRANSMITIR ESE SENTIR DE ACCION DE GRACIAS A LOS NIÑOS Y GOZAR DE LA UNIDAD.
    • LA INVITACION A LA UNIDAD EN EL AMOR Y LA FE ES HOY PARA NOSOTROS.
    CONCLUSIÓN:
    HOY EN DIA EL RETO COMO SERVIDORES E IGLESIA ES COMPARTIR LA BENDICION DE ALABAR Y ADORAR A DIOS TODOS JUNTOS: ADULTOS Y NIÑOS, RECUERDA ELLOS TAMBIEN SON PARTE DE NUESTRA FAMILIA.
    FILIPENSES 2:2.


    Publicado en: horizonteinternacional.com