Enseñando a los niños Los Diez Mandamientos


 

Éxodo 20:3-17   (Deuteronomio 5.1-21)

20  Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
No tendrás dioses ajenos delante de mí.
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
Acuérdate del día de reposo[a] para santificarlo.
Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10 mas el séptimo día es reposo[b] para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo[c] y lo santificó.
12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No hurtarás.
16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 


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Textos Biblicos en visuales






Cómo ayudar a fortalecer las familias

Si usted es un maestro o líder, puede ayudar a los padres en su esfuerzo por enseñar el Evangelio a sus hijos. Informe a los padres lo que les está enseñando a sus hijos a fin de que puedan reafirmar esos principios del Evangelio en el hogar . Aliente a losniños a compartir con sus familias lo que están aprendiendo. En la noche de hogar pueden compartir las canciones, los pasajes de las Escrituras, los juegos y los principios que aprenden en las clases o actividades de la Primaria. En ocasiones, podría enviar con ellos a su hogar algunos informes sobre las lecciones o actividades en que hayan participado para que entonces puedan reforzar en el hogar lo que hayan aprendido. Asimismo, podría informar a los padres cuando sus hijos hayan sido de particular ayuda o cuando se les haya asignado a decir una oración o dar un discurso. También podría pedir a los padres que compartan sus experiencias o sus testimonios como parte de una lección.
Recuerde que cuando les ayuda a obtener un testimonio y a vivir el Evangelio, losniños pueden ejercer gran influencia en sus familias. Al enseñar el Evangelio a los niños y ayudarles a que aprendan a vivirlo, estará fortaleciendo también a sus familias.

FUENTE: https://www.lds.org

Pautas para comprender y enseñar a los niños


La siguiente información podrá ayudarle a entender mejor las características de los niños a quienes enseña (véase también“Características de los niños en base a sus edades”, págs. 122–129 y, si está enseñando en la Primaria, las páginas de introducción de su manual de lecciones).
Los niños son creyentes naturales. Creen en lo que les diga; son receptivos a la verdad. Usted tiene la obligación de enseñarles la doctrina correcta de un modo sencillo y claro, con un lenguaje y con ejemplos que puedan entender.
Los niños pueden reconocer la influencia del Espíritu. Enséñeles que los sentimientos de paz, de amor y de entusiasmo que experimentan al hablar o al cantar acerca de Jesucristo y Su Evangelio provienen delEspíritu Santo. Ayúdeles a entender que esos sentimientos son parte de un testimonio.
Los niños aceptan literalmente las cosas. Todo es real para ellos. Si usted emplea alegorías complicadas para enseñarles los principios sagrados del Evangelio, podría confundirlos. Ayúdeles a aprender el Evangelio utilizando hechos y actividades con los que estén familiarizados, como son: el hogar, la familia y el mundo que les rodea. Asegúrese de que no malentiendan lo que les está enseñando.
Los niños son naturalmente curiosos y están ansiosos por aprender. Les encanta aprender a través de nuevas y variadas experiencias. Quieren estar moviéndose, empleando sus cinco sentidos, explorando y probando cosas nuevas. A los niños mayores les agrada el desafío de contestar preguntas y resolver problemas. Los niños de su clase prestarán mayor atención y estarán entusiasmados por aprender si usted emplea una variedad de métodos y actividades para enseñarles los principios del Evangelio (véase“Cómo enseñar con variedad”, págs.99–100).
Los niños son amorosos y quieren que se les ame y se les acepte. Trate de encontrar oportunidades para reafirmar la natural conducta bondadosa y cariñosa de los niños. Siendo que por lo general desean complacerle y les agrada ayudar a otros, ofrézcales oportunidades para el servicio. Pídales que le lleven los libros, que sostengan algunasláminas o que contesten preguntas. Aliénteles para que se ayuden unos a otros. Demuéstreles que les ama. En todo lo posible, cultíveles la confianza propia manifestándoles aprecio por sus esfuerzos. Escuche con atención lo que digan.
Los niños están comenzando a prepararse para el futuro. Aunque la edad de madurez parezca ser lejana para ellos, los niños se están preparando ahora para sus futuras responsabilidades en sus respectivas familias, en la Iglesia y en sus empleos. Usted podría ayudarles a reconocer de qué manera sus experiencias actuales los están preparando para ello. Por ejemplo, podría decir: “Marta, he observado cómo ayudaste a que Graciela encontrara ese pasaje en las Escrituras. Has sido muy paciente y bondadosa. Algún día, cuando seas madre, estoy seguro de que podrás enseñar muchas cosas maravillosas a tus hijos”. O podría decir: “Carlos, llegarás a ser un magnífico misionero gracias a que has aprendido a establecer objetivos y llevarlos a cabo. ¡Estoy muy contento contigo!”
Los niños seguirán su ejemplo. Usted está enseñándoles constantemente, aun cuando no se dé cuenta de ello. Con frecuencia estará enseñándoles más con su actitud y su ejemplo que con sus palabras. Por ejemplo, los niños notarán si usted trata respetuosamente las Escrituras. Observarán cómo se refiere a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo. Percibirán la forma en que usted vive los principios que les enseña. Su ejemplo de rectitud les ayudará a desarrollar mayores sentimientos de amor y de respeto por nuestro Padre Celestial y Su Hijo.
La atención de los niños pequeños es de breve alcance y por eso no pueden mantenerse quietos por mucho tiempo. No espere demasiado de ellos. Reconozca que su falta de atención podría significar que están cansados o que tienen hambre, que no entienden lo que les dijo, que necesitan moverse un poco o que están aburridos. La mejor manera de captar su atención y ayudarles a que aprendan consiste en alentarlos a participar en las lecciones. Puesto que cuentan con mucha energía, planee permitirles que se muevan, observen, escuchen, huelan o toquen algo como parte de cada lección. Les agrada mucho aprender mediante repeticiones, relatos sencillos, canciones y actividades.

¿Cómo mantengo el interés en mi clase?

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¿Cómo mantengo el interés en mi clase?
Cuando estás enseñando, debes siempre hacerte varias preguntas. Entre ellas, son las siguientes:

  1. ¿Cómo mantengo la atención de mis alumnos desde el primer segundo?
Hay que planear algo interesantísimo para comenzar la clase. Los niños desde que entran al salón, deciden si van a participar o no en la experiencia de aprendizaje. Entonces, ¡ayúdales a tener interés! Tal vez podrías comenzar con una historia verídica de tu propia experiencia, o un hecho de mucho interés para los niños, o una pregunta que les hace pensar y les abre el interés, tal vez una pregunta de “cierto o falso”, o un pequeño drama. No comiences con algo como, “Favor de abrir sus Biblias al libro de Juan”. ¡Eso definitivamente no les abre el apetito para aprender! ¡Sea cretivo! No tengas miedo de hacer algo “diferente”.

  1. ¿Cómo me puedo enfocar en solo una verdad?
La tentación para casi todos los maestros es enseñar muchas verdades en una sola lección. ¡No lo hagas! Los alumnos aprenden mucho más cuando nos enfocamos en una sola verdad. Refuerza la verdad con muchos ejemplos, con evidencia bíblica, con discusión y con actividades enfocadas en esa misma verdad.

  1. ¿Cómo puedo usar audiovisuales?
Hace muchos años vi una película que enseñaba acerca de la sangre. En esta película, la sangre surgía por las venas como animalitos, en forma de caricaturas. Eran blancos y rojos. Nunca he olvidado las enseñanzas de esa película, porque me agarró el interés de inmediato. Fue un visual clave. Ayuda a tus alumnos a aprender por medio de cuadros que pintas (¡No tienes que ser artista! ¡Pueden ser cuadros de figuras muy simples!), por medio de escribir en el pizarrón, por señas. Busca visuales en revistas, compra o pide prestado figuras de la Biblia de amigos o de tu iglesia. Busca lo que este disponible en tu iglesia para tu uso. En estos días hay muchísimo en el Internet, y ¡por supuesto, puede encontrar mucha ayuda en www.obrerofiel.com! Los visuales reforzarán lo que estás enseñando y los niños lo recordarán por más tiempo por verlo visualizado.

No temas dejar que los niños te “ayuden” a dar la lección, usando los visuales que usas. Si usas figuras de franelógrafo o afelpa, después de dar la lección, deja que los niños suban las figuras y que cuenten la lección. Esto te ayudará a ti ver si en verdad entendieron la lección, y también les mantendrá la atención, porque están participando.


  1. ¿Cómo ayudo a los niños a participar?
Haciendo preguntas es una de las mejores maneras para ayudar a tus alumnos a participar. Pero que estés seguro que hayas preparado tus preguntas de antemano, para estimular sus mentes. No hagas preguntas tontas porque los niños se darán cuenta, y los perderás. También involucra a los niños en ilustrar la lección – que ellos ilustren con caricaturas lo que la lección enseña. Les encantará y te sorprenderás con lo que aprenden. Las manualidades ayudan a reforzar la enseñanza y ayudan a que los niños expliquen a sus padres lo que estudiaron en la clase. Las lecciones objetivas, dramas y música también son maneras de involucrar a los niños. No lo hagas todo tú solo. Déjales a ellos planear un drama, que ellos canten o dirijan el canto, que ellos presenten una lección objetiva, tal vez dándoles una semana para planearla.


  1. ¿Cómo puedo aplicar la verdad?
Tus alumnos van a decir “¿Y eso qué?” si no aplicas la lección de maneras prácticas para sus vidas. Un ejemplo es la historia de la carta que Elías escribió al Rey Joroam. El profeta le dijo al rey que Dios iba a castigarle por dejar a Jehová y por matar a sus hermanos. Aplicación: “¡No a la violencia!” Puedes enfatizar que sin duda los niños no van a matar a nadie, pero, ¿qué de pegar a sus hermanitos o tratándoles mal? A Dios no le agrada cuando peleamos con miembros de nuestra familia. Debemos decidir hoy mismo que, con la ayuda de Dios vamos a tratar con amor a los miembros de nuestra familia. Recuerden, “¡No a la violencia!” Los mandatos de Dios se deben aplicar a la vida cotidiana de los niños mismos.

Cuando preparas tu lección, si te haces estas cinco preguntas, y las aplicas a tu clase y a tu lección, te ayudará a tener una clase atenta y verás cambios positivos en tus alumnos. Crecerán en el Señor y tú te gozarás muchísimo de poder enseñarles. Que Dios te ayude a no solo mantener la atención, sino ayudar a cambiar vidas para nuestro Dios

FUENTE: http://obrerofiel.com

Cómo enseñar a los niños


"1: Cómo enseñar a los niños," Parte C: La enseñanza de diferentes grupos en base a sus edades, ()

Cuando ministró a los nefitas, el Señor resucitado demostró Su gran amor por los niños:
“Tomó a sus niños pequeños, uno por uno, y los bendijo, y rogó al Padre por ellos…
“Y habló a la multitud, y les dijo: Mirad a vuestros pequeñitos.
“Y he aquí, al levantar la vista para ver, dirigieron la mirada al cielo, y vieron abrirse los cielos, y vieron ángeles que descendían del cielo cual si fuera en medio de fuego; y bajaron y cercaron a aquellos pequeñitos, y fueron rodeados de fuego; y los ángeles les ministraron” (3 Nefi 17:21,23–24).
Refiriéndose a ese acontecimiento, el élder M. Russell Ballard dijo: “Es evidente que a quienes se nos han confiado esos preciados hijos hemos recibido una sagrada y noble mayordomía, porque fue a nosotros a quienes Dios llamó para que rodeáramos a los niños de esta época con amor y con la luz de la fe, como así también con el conocimiento de saber quiénes son en realidad” (“Mirad a vuestros pequeñitos”, Liahona, octubre de 1994, pág. 40). El ejemplo del Salvador estableció una norma que nosotros debemos seguir a medida que enseñemos, cuidemos y seamos una influencia en losniños.
Es una sagrada responsabilidad enseñar a los niños el Evangelio de Jesucristo y ayudarles a que aprendan a vivirlo. Usted debe enseñarles la verdadera doctrina, como lo hizo el profeta Nefi, quien dijo: “Hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados” (2 Nefi 25:26).
A medida que enseñe a los niños, descubrirá estar recibiendo bendiciones muy especiales. Los niños traerán gozo a su alma y le impulsarán a ser un buen ejemplo. Al reconocer la fidelidad, el amor, la confianza y la esperanza de los niños, usted podrá acercarse más al Señor y comprender mejor Su mandamiento de ser “como niños” (Mateo 18:3). Al ser guiado por el Espíritu, podrá amar y enseñar a los niños a la manera de Cristo. Usted puede ayudar a cada niño a encontrar la paz que se ha prometido a todos aquellos que siguen al Salvador:“Todos tus hijos serán instruidos por elSeñor; y grande será la paz de tus hijos” (3 Nefi 22:13).

FUENTE https://www.lds.org

Taller para maestros de escuela dominical